Verso · 15 may 2005

Valhalla

A Mam

En una tarde de tormenta,contó mi abuela a mis oídos asustadosque el trueno inmenso que rodaba,rasgando el velo de tul gris algodonadoen que la niebla envuelve al cielo,desde occidente hasta el oriente trepidando,era estampida de las almasde los corceles que en batallas del pasadohan muerto heroicos, avanzando,y en el Valhalla —libres— han resucitado.
Mi pensamiento, desde entonces,el retumbar de aquel rebaño va auscultandoy se me expande el corazónsiempre que en nubes de tormenta escucho hollandoel repicar de sus galopes,fuertes y briosos, adornados por los rayos.Potros de sol, sobre las aguascrean un infierno de rugidos encontrados.Van por su reino, estremeciendoel universo con la ira de sus cascos.
Esto aprendí ayer de la ciencia:que de electrones es descarga virulentala sierpe blanca, y son voltaicoslos potenciales que conectan cielo y tierra.Por muy exacta explicaciónque del misterio de la ciencia aquella sea,solo me dice cómo y qué:el sentimiento no lo explica ni lo expresa.
Confieso hoy que el corazónaún es de niño y cada trueno le recuerdaaquella historia que contóla boca santa de esa dama que ya es muerta.Sonrío febril, emocionado:con dicha alzo al firmamento mi cabezacuando un destello lo desgarra,porque esas llamas entre lluvia me recuerdanque en las sabanas del Valhallaun gran tropel de mil caballos corre y vuela:cascos de luz, almas de fuego,eternos símbolos de coraje y de fuerza.