La moneda y el poema
Cuando niño, mi abuela me ofreció una moneda por aprender un poema. No sé en qué gasté la moneda, pero el poema todavía lo tengo. Y lo acaricio, ahora que no tengo a mi abuela.
Roberto Pérez-FrancoCuando niño, mi abuela me ofreció una moneda por aprender un poema. No sé en qué gasté la moneda, pero el poema todavía lo tengo. Y lo acaricio, ahora que no tengo a mi abuela.