Lírica romántica · 1998
el tercer laberinto
Esperé entre las rosas, con paciencia.Ahora me muestro ante ti, con pasión.¡Ay!, no te dejes llevar por mi apariencia:mira dentro de mí, busca en mi corazón.
Mira a ese héroe: ¡valiente, puro y bello!Mira a esta bestia: ¿habías visto un monstruo así?
Lo asalto, lo sujeto y, en un destellode luz, el prodigio acontece frente a ti:de dos cuerpos, sólo queda uno presente.
Fui la bestia que, con sangre, alimentaste.Fui el héroe que liberaría a tu gente.
Soy el hombre que, para amarte, anhelaste.
Mi alma es un laberinto: que no te asombreque sea uno mismo a quien temes y deseas,y que al tiempo que bestia y héroe, ahora veasamor y muerte cautivas en un hombre.