Lírica romántica · 1998

el segundo laberinto

Oculto en el jardín, te miro en silencio,y escucho tu dulce voz planear mi muerte.Él está a tu lado... un beso presencio.¡Qué triste es mi vida! ¡Qué negra mi suerte!
Tu voz me parece el murmullo del viento,sus dulces matices, su timbre, sus risas...Me envuelve, me llena y no sé lo que siento,más creo que me hace nacer de cenizas.
Temerías a mi voz, terrible sonidosemejante al bramido furioso del mar.¡Envidio al que pueda decir en tu oídouna frase muy bella que te mueva a amar!
Es tu voz un laberinto fresco y plenoque me regocija a la vez que me inquieta.Desde hoy sé que, si de tu voz no estoy lleno,¡nunca será mi felicidad completa!