Roberto Pérez-Franco
es
eneo
Folklore

Parlamento anotado de la Montezuma Española

Danza del Corpus Christi en la Heroica Villa de Los Santos (Panamá)

Personajes

  • Montezuma — rey de los mexicanos
  • Uralla — embajador de Montezuma; también Uralia
  • Crisolito — capitán indio
  • Titulí — cacique indio; también Tortolí
  • Indio Chico — cacique indio
  • Abanderado Indio
  • Embajador Indio
  • Cortés — Hernán Cortés, caudillo español
  • Capitán — español
  • Teniente — español
  • Abanderado Español
  • Pedro De Alvarado — español
  • Conde De Lira — español
  • Marqués De Veracruz — español

Una sala. Dos filas de danzantes: los españoles tras Cortés, los indios tras Montezuma; dos sillas al centro, respaldar contra respaldar.

Introducción

Este texto tiene como propósito servir de referencia sobre la manera en que se ejecuta la Danza de la Montezuma Española en la actualidad, durante la fiesta del Corpus Christi, en La Heroica Villa de Los Santos, Panamá. Con el objetivo de asistir a las nuevas generaciones de danzantes y a los estudiosos del tema, fue preparado por el escritor Roberto Pérez-Franco en junio de 2006, utilizando las siguientes fuentes: a) la síntesis del Parlamento que preparó entre 1999 y 2001 el Prof. Aristides Burgos Villarreal con base en textos originales de los años 1905, 1934, 1940 y 1977, b) el magnífico libro del Prof. Julio Arosemena Moreno sobre las Danzas Folklóricas de La Villa de Los Santos, c) conversaciones del redactor con el Sr. Román Vásquez (q.e.p.d.) del año 2001, d) las observaciones directas del redactor durante tres años como danzante de la Montezuma Española, y e) las normas generales del idioma castellano. Se presenta a la Asociación Rescate de Danzas Miguel Leguízamo y a la población de La Heroica Villa de Los Santos como una contribución de buena voluntad para ayudar en la preservación de nuestras tradiciones. (2006)

Parlamento

Al inicio, los danzantes se colocan en dos filas, los españoles a la derecha detrás de Cortés, y los indios a la izquierda detrás de Montezuma. Detrás de cada cabecilla va el abanderado respectivo. Cuando inicia el canto del primer verso, avanzan todos marcando el paso, en un círculo que abarque la sala. Se marcha girando en sentido contrario a las manecillas del reloj, en torno a dos sillas que se han colocado en el centro del recinto, respaldar contra respaldar.

MONTEZUMA Y CORTÉS cantando

Entremos juntitosal templo de Dios (2)a hacerle reverenciaa nuestro Señor. (2)

CORO DE INDIOS Y ESPAÑOLES cantando

Ángeles del cielosus alas tended, (2)que va a pasar Jesúsy María también. (2)

MONTEZUMA Y CORTÉS cantando

Entremos juntitostodos tras de mí (2)doblemos las rodillasy adoremo' aquí. (2)

Al decir doblemos, todos los danzantes se hincan apoyando una rodilla sobre el suelo.

CORO DE INDIOS Y ESPAÑOLES cantando

Ángeles del cielo (etc.)

Montezuma y Cortés cantan lo siguiente lentamente, con voz honda y sentida. Se escoge uno o dos versos entre los siguientes:

MONTEZUMA Y CORTÉS cantando

Opción #1

¡Oh!, mi Dios sacramentado,que estáis en aquel altar,para remedio del hombrehoy sale su Majestad.

Opción #2

¡Oh!, mi Dios sacramentado,que en esa custodia estáis,entre cristales metidoen accidente de pan.

Opción #3

Dios y hombre que, en Belén,nacisteis en el portaly por nuestra redenciónos quisisteis humanar.

A cada verso, indios y españoles responden cantando uno de los siguientes dos coros:

CORO DE INDIOS Y ESPAÑOLES cantando

Para las opciones #1 y #2

Permitid, Benigno,logremos juzgar (2)que dé Jesús en graciatan dulce manjar. (2)

Para la opción #3

Repartiendo oloresse ve desde aquí (2)más que la azucenaal blanco jazmín. (2)

Todos se ponen de pie, marcando el paso, cuando se canta la primera línea del verso siguiente. Los españoles marcharán más rápido que los indios.

MONTEZUMA Y CORTÉS cantando

Levantaos del suelodiciéndole así: (2)que de Dios sus devotosreciban festín. (2)

CORO DE INDIOS Y ESPAÑOLES cantando

Ángeles del cielo (etc.)

Mientras marchan, un miembro de cada bando tomará la silla que corresponde a su cabecilla y la reubicará hacia el lado que corresponde a su bando. Las dos sillas terminan, así, en lados opuestos de la sala. Los indios se dirigen hacia una, y los españoles hacia la otra. Los cabecillas toman asiento y los seguidores se forman tras de éstos en forma de un semicírculo, con el abanderado en el centro. El resto se ubica según requiera el orden de su participación.

En adelante, excepto donde se indica lo contrario, todos los textos son hablados. Deben pronunciarse claramente, en voz alta, con el tono y las gesticulaciones del caso.

Uralla (o Uralia) entra, como si viniese corriendo de lejos, y se arrodilla frente a Montezuma. Éste se ha quitado la corona al sentarse.

URALLA

Montezuma, gran señora tu palacio he venidolleno de gran confusión.A tus costas ha llegadoun diluvio de animalesque no conocemos, no.Hay grimas que tienencuatro patas, dos cabezas,se comen el fierroy nos quitan el bastimento.De lo que te doy avisopara que alistes a tu gente.Si no, ¡vuestro imperiose acabará de repente!

Uralla se pone de pie y se mueve hacia un lado. Montezuma se levanta, exaltado:

MONTEZUMA

¿Qué es esto, Dios inmenso?¡Qué novedad tan extraña!Pues ya mi espíritu altivose valdrá de toda maña.Que llamen a los astrólogosy que miren con cuidadosi es dable que este reinose halle hoy conquistado.

Uralla toma la corona y la entrega así:

URALLA

Con tu licencia, señor,quiero anticiparme yoen ponerte esta corona,porque cumples años hoy.

MONTEZUMA

Gracias, amigo mío,por tanta generosidad,que un vasallo a su clemenciamanifiesta así su lealtad.

Montezuma se vuelve a sentar, y Uralla retoma su posición. Al otro lado de la sala, Cortés se pone de pie y saca la espada. Nota: en la actualidad no se simula aquí que los españoles vengan marchando de lejos.

CORTÉS

¡Haced alto aquí, soldados!,que voy a hacer reconoceral bárbaro Montezumalo grande de mi poder.¡Ea, nobles españoles!,hijos sois de aquel planetaque vivifica las plantasy fertiliza la tierra.Ya estamos en el peligroy es preciso la defensapara alcanzar la victoriade ese rey y su potencia,lo que yo espero alcanzarde la divina clemencia.Para obligaros más,¿no visteis la diligenciaque al desembarcar se hizode echar las naves a pique?No fue ninguna imprudencia,mis dilectos militares.¡Ardides tiene la guerra!Obligados nos hallamosa sostenernos en tierra,porque seguir es forzosola empresa que aquí nos trajo.

Haciendo en este punto un movimiento pendular con la espada, que termina apuntando hacia Montezuma, Cortés dice:

¡Sigámosle con tesón y con destreza!,buscando el modo mejorde vencer aquesta fuerza.

Mirando al cielo, con los brazos abiertos hacia arriba, prosigue, en voz más calma:

¿O será la causa suyala celestial asistenciadel gran Dios de las batallas,que es nuestro amparo y defensa?¡Así con valor tocad!,

Redoble de tambores

porque a la cadencia fierade tambores militares,de pífanos y trompetas,digan todos: ¡viva Carlos Quinto!

Cortés choca con su espada la de los españoles.

ESPAÑOLES gritando

¡Viva!

Los españoles guardan sus espadas.

CORTÉS

Resonando en la alta esferala victoria más suprema,que en los anales futurosinmortalice esta guerra.

Cortés envaina su espada y se sienta. Montezuma se pone de pie y exclama:

MONTEZUMA

¿Quién con rumores de caja,atrevido, me alborota?¡Con tan estruendo de tiroque ya el pelear me provoca!¡Estos han de ser españoles!Pero a mí el saberlo me importa.Para salir de la duda,enviaré una embajada.Salga Uralla, que es precisoque esta diligencia se haga.

Uralla se presenta ante él de rodillas.

URALLA

Gran señor,¿qué es lo que mandas?

MONTEZUMA

Ve a ver lo que pretendeaquí esa gente de España.Si se disponen a la guerra,para preparar las armasy al mismo tiempo darles¡cruda y sangrienta batalla!De tu parte le diráslo que a ti te diese en gana.

Montezuma toma asiento nuevamente. Uralla, que sigue de rodillas, le responde:

URALLA

Para obedecerte, señoriré con tu embajaday un gran león serécontra esa gente de España.Haré que todos se rindany que vuele vuestra fama,porque nuestro valorcause terror en España.

Uralla sale, al paso de una marcha, hacia el lado español. Todos los indios marcan el mismo paso, parados en su sitio. El Capitán intercepta a Uralla, con la espada fuera. Uralla y el Capitán chocan armas, y las mantienen en un forcejeo sobre sus cabezas. El Capitán le interpela en tono furioso:

CAPITÁN

¡Ea!, ¿quién eres?¿Eres espía perdido?¡No me lo niegues,porque te quito la vida!

URALLA

No, soy un embajadorque el rey envía.

CAPITÁN

Pues anda a dar tu embajada,y que no sea dilatada.

Uralla llega hasta donde está Cortés y, manteniéndose en pie, entrega el mensaje. Cortés le escucha sentado. El Marqués y el Capitán, con sus espadas, protegen a Cortés del arco de Uralla, el cual amenaza al caudillo varias veces mientras Uralla habla.

URALLA

Cortés, valiente español,¿cómo con tanta osadíate atreves a mi señory a su noble bizarría?Si avasallarlo pretendes,¡en vano lo solicitas!A España puedes volvero te costará la vida,que a vos y a vuestra gentelas he de ver abatidas.

Uralla se mueve hacia un lado. Cortés se levanta, saca su espada y responde en tono arrogante y agresivo.

CORTÉS

Dile al bárbaro Montezuma¡tú, que torpe me desafías!,que porque llevas mi respuestano te quitó aquí la vida.Dile... que grande de España soyy de muy noble bizarría,que nació mi fortalezapara castigar las Indiasy mando que se me obedezca,rindiéndose a mis cuchillas,y que si no es por Jesús,por Santa Ana y por María,¡a rigor de sangre y fuegoos he de consumir la vida!Esta es, indio, la respuestay mando que sea obedecida.

Nota: Al decir la frase «y que si no es por Jesús», Cortés apunta al cielo con la mano.

Cortés se sienta y guarda la espada. Uralla sale de vuelta, al son de la misma marcha anterior. Igual que antes, los demás indios marcan el paso en su sitio. Uralla se arrodilla frente a Montezuma y entrega la respuesta.

URALLA

¿Oísteis la respuestadel Cortés hoy día?

MONTEZUMA

¿Qué dice?

URALLA

Que grande de España es,y de muy noble bizarría,que nació su fortalezapara castigar las Indias,y manda que se le obedezca,rindiéndose a sus cuchillas,y que si no es por Jesús,por Santa Ana y por María,¡a rigor de sangre y fuegonos ha de consumir la vida!Esta ha sido su respuestay manda que sea obedecida.

Nota: Al decir la frase «y que si no es por Jesús», Uralla apunta al cielo con la mano, en tres direcciones distintas al nombrar cada una de las tres santas personas. Los indios siguen con la vista los puntos imaginarios a los que apunta Uralla.

En algunos textos antiguos, en la frase para castigar las Indias, a veces se reemplaza la palabra castigar por dominar. De igual forma, posiblemente debido a la ignorancia de que la frase las Indias se refiere en verdad a las Indias Occidentales (nombre que se le daba al continente americano), a veces se le reemplaza por los indios, frase menos susceptible a ser mal interpretada.

Uralla vuelve a su posición original. Montezuma se pone de pie y, con brazos al cielo, exclama en tono agitado e incrédulo, agitando los brazos frente a sí:

MONTEZUMA

¿Quién mi quietud alborota?¿Quién a mí me desalienta?¡Guerra a mi monarquía,y a mi gran imperio, guerra!¿Qué dominio, qué monarcahoy se atreve sin receloa morir entre mis brazos?

Cortés, acompañado por el Capitán y el Marqués, parte al son de una marcha hacia el flanco de los indios. Los otros españoles marcan el mismo paso en su sitio. En directo contraste con su arrogancia anterior, Cortés inicia su discurso en tono sumiso.

CORTÉS

Ilustrísimo monarca,rey del mexicano imperio,señor de tanta grandezacomo ostentáis en vuestro reino:embajador soy de un reyque, gallardo y generoso,solicita tu amistadsin guerra y sin alboroto.De parte de un gran rey,Carlos Quinto, el animoso,os mando, rey Montezuma,que me obedezcáis pronto.Y si no lo hacéis así...

Cortés saca su espada. Varios indios se colocan frente a Montezuma para protegerlo. Se da un forcejeo entre el Marqués y el Capitán, por el lado español, y los indios que están al frente, por el otro. Cortés sigue hablando, cambiando gradualmente el tono, hasta alcanzar un matiz desafiante:

...con esfuerzo valerosoos haré entender, señor,por el honor decoroso,que a tan supremo monarca¡defiendo en el campo airoso!

Mientras pronuncia esta última frase, Cortés realiza con su espada un movimiento pendular, como apuntando el campo a sus espaldas, donde se realizará la guerra. Tras escucharlo, Montezuma se pone de pie y se dirige a sus seguidores. Los tres españoles retroceden un paso para dejarle espacio. Cortés guarda la espada.

MONTEZUMA

Valientes caciques míos,capitanes de valor,¿qué os parece que respondaa este osado español?

Montezuma vuelve a tomar asiento. Los indios responderán de uno en uno, en el orden indicado abajo. Para que cada indio entregue su respuesta frente al rey, los indios se suceden en torno al monarca, moviéndose en una especie de círculo en torno a la silla de éste. Cortés permanece de pie en el mismo sitio, un paso más atrás que el Capitán y el Marqués, quienes lo protegerán, con sus espadas afuera, de las embestidas que realizarán los indios mientras presentan sus argumentos ante el monarca indio.

CRISOLITO

Que le niegues la obedienciay que le digas que no.Y si así no se retira,me darás licencia vos.Mataré más españolesque arenas alumbra el sol.Y así, Montezuma rey,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

Nótese que la penúltima frase en las respuestas de los indios se podría reemplazar por esta otra: Y así, monarca señor.

TITULÍ

Soy el Titulí valientede tus caciques, señor.Si cojo el estoque en la manono quedará un español.Si vos me dais licenciapara salir al campo ya,mataré más españolesque arenas contenga el mar.Y así, Montezuma rey,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

INDIO CHICO

Soy el indio más chiquitode los indios mexicanos,pero tengo el corazónque no me cabe entre las manos.Si me dais licencia vos,mataré más españolesque la muerte en todo un año.Y así, Montezuma rey,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

El siguiente discurso, del Abanderado Indio, es uno de los más hermosos de la danza, y requiere elocuencia y habilidad dramática.

ABANDERADO INDIO

Dios os guarde, Montezuma,de estos caciques señor.Los españoles al choque tirancuando alarma tocan.Hoy verán que los mexicanossomos hombres de valory de sus manos,para defender este imperioque el cielo piadoso formó.Este embajador tirano,que a tus tierras se ha metido,aquí lo he de ver rendido.Pues soy capitán valienteque armada traigo a mi gentepara salir a pelear.

El Abanderado Indio se dirige a Cortés, quien está frente a él, en tono desafiante:

¿Qué crees, osado español?¿Que yo uso de gallardía?Si Carlos Quinto vinieseestos lugares a pisar,

Golpeando el suelo con el asta, dice:

¡a los pies de mi banderalo verías arrodillar!,como también al Cortés,si se dispone a pelear.

El abanderado inclina agresivamente la bandera hacia Cortés al decir esto. Ante este movimiento, Cortés se inclina hacia atrás, como esquivando la bandera.

Salga España de retiroy su gente, con ligereza,porque yo arranco cabezasaunque me cueste la vida.Yo hago crecer los ríos,camino por sobre el martambién me hago invisibley otras hazañas más.En las primeras conquistasaprendí a descuartizar,¡y descuartizando genteme hice fiero en mi lugar!Esto me lo enseñó mi padre,quien fuera un gran militar.Y así, Montezuma rey,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

EMBAJADOR INDIO

Si como soy tan niño,fuera de mayor edad,ya hubiera vencido en esta guerra,pero más vale callar.Y así, Montezuma rey,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

Los indios vuelven a sus posiciones. Montezuma se levanta y se dirige a Cortés, quien avanza dos pasos hacia él.

MONTEZUMA

Arrogante embajador:tu orgullo celebro yo,pero son ilusiones vanaslas que intenta tu valor.Que te retires prontoes la respuesta que os doy.

Cortés, todavía frente a Montezuma, comenta lo siguiente, en tono sorprendido, a los españoles que lo acompañan:

CORTÉS

Gallardo y discreto esaqueste rey de los indios,mas, con lo que le he dicho,sólo quedó enfurecido.

Da media vuelta y regresa con los españoles al flanco que les corresponde, y agrega:

¡Marchen todos a mi real palacio!Todos, pues, venid conmigo,que Dios nos ha de concederel triunfo sobre el enemigo.

Cortés recibe del Abanderado un bastón.

¡Valeroso Capitán!

El Capitán se para frente a Cortés y dice:

CAPITÁN

¡Señor!

CORTÉS

Atendiendo a tu valor,y en nombre de Carlos Quinto,nuestro rey emperador,este bastón os entrego,el que usaréis con honor.

Cortés entrega el bastón al decir esto. El Capitán se hinca con una rodilla sobre el suelo, colocando el bastón sobre su frente, y comienza su respuesta. Cortés se sienta.

CAPITÁN

Lo venero como pueda,puesto sobre mi cabeza.Juro por el alto Dios,por Santa Ana y por María,que no he de volver la espaldaaunque me cueste la vida.Santiago, ¡guerra!, ¡guerra!¡Viva la invencible Españay muera la idolatría!,que hoy se han de ver escritascopias de tanto valoren los anales de Apoloy en las tablas de Blasón,escrita con sangre la gran bizarríadel ejército español.Y así, valeroso Cortés,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

El Capitán se levanta. Los españoles, igual que lo hicieran antes los indios, se presentan ante Cortés de uno en uno, en el orden indicado abajo, moviéndose en círculo en torno a la silla, y desenvainando la espada cuando hablan, con amagos hacia los indios.

TENIENTE

Si como soy Tenientefuera sólo un soldado,a todos los de ese reinolos hubiera despedazado.

Desenfunda la espada y la arrastra por el suelo hacia los indios, diciendo:

Pues con mi espada ferozsoy la fiera más tenaz.Y así, valeroso Cortés,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

ABANDERADO ESPAÑOL

Valeroso Hernán Cortés,a tu lado he sido yo.Desde España te he seguidocon respeto y con honor.Por este real estandarte,

Golpeando el suelo con el asta, dice:

que empuño con gran valor,han de sonar en Españamis hazañas y furor.En honor de Carlos Quinto,nuestro rey emperador,suene pues el ronco pito,los aceros y el cañón.Y así, valeroso Cortés,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

PEDRO DE ALVARADO

Soy don Pedro de Alvarado,devoto del Sacramento.Con sólo mentar mi nombre¡tiembla todo el universo!Los indios nos amenazany nos llaman a pelear.Y así, valeroso Cortés,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

CONDE DE LIRA

El Conde de Lira soy,al que miran con temor.En la sangrienta batalladaré a conocer mi valor.El ronco pito ya suena,y el estruendo del cañónanuncia que la batallala pongamos en acción.¡Tocad ataque y degüello,valientes hijos del sol!Y así, valeroso Cortés,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

MARQUÉS DE VERACRUZ

Valeroso Hernán Cortés,noble caudillo español,aquí estoy para servirtecon respeto y con valor.Yo juro por mi grandezay por el poder de mi Diosque haré temblar ese reinosólo con alzar mi voz.

Desenfunda la espada y continúa:

Y con mi espada ferozme he de hacer respetar.Y así, valeroso Cortés,mandad alarma a tocar.

En este punto, suena el redoble de la caja.

A continuación inicia la guerra. En ella, se danza haciendo simulaciones de batalla. Los españoles giran en torno a la silla de Cortés, y los indios hacen lo propio en torno a la de Montezuma. A medida que giran, el español y el indio que se encuentran frente a frente chocan la espada y el arco, y simulan un forcejeo. Montezuma y Cortés permanecen sentados mientras cantan.

CORTÉS cantando

El gran Carlos Quinto,monarca y señor, (2)de España me envíapor conquistador. (2)

CORO DE ESPAÑOLES cantando

De España venimoscon paso veloz, (2)porque Carlos Quintonos manda por vos. (2)

MONTEZUMA cantando

Retírate, Cortés,a tu embarcación; (2)mira que mis indiospasan de un millón. (2)

CORO DE INDIOS cantando

Vuélvete, Cortés,que no es de razón (2)prender a un monarcatan grande y señor. (2)

Completados estos versos, Cortés y Montezuma se turnan cantando uno o más de los siguientes versos opcionales, según se desee la longitud de la danza. Los españoles cantarán su coro tras Cortés, y los indios el suyo tras Montezuma.

CORTÉS cantando

Opción #1

Si tú tienes indiosde mil a millón, (2)yo tengo españolesguapos como el sol. (2)

Opción #2

A tus muchos indiosno les temo yo, (2)pues más que mil indiosvale un español. (2)

Opción #3

De tu real palaciote he de sacar yo. (2)Cortés es mi nombre,valiente español. (2)

Opción #4

Ríndete, monarca,y no quieras, no, (2)que la parca fieramarchite tu flor. (2)

Opción #5

Tocad a la guerra,nobles españoles, (2)y conquistaremosindios por montones. (2)

Opción #6

Mira que un cuchilloen tu cuello es traidor, (2)y a tus pies pondrégrillos por prisión. (2)

CORO DE ESPAÑOLES cantando

De España venimos (etc.)

MONTEZUMA cantando

Opción #1

Mira que en cenizaste he de convertir (2)si todos mis indiosllegan a salir. (2)

Opción #2

Yo nací monarcalo he sido y lo soy. (2)Tributo no pagaun rey como yo. (2)

Opción #3

Mira que, si esgrimomi flecha y mi arpón, (2)a tu bizarríadaré conclusión. (2)

Opción #4

No rindo al Cortésmi corona real (2)porque soy monarcay rey natural. (2)

El último verso que cante en su turno Montezuma debe ser el siguiente, para indicar que ha llegado el final de la guerra:

Cierre

Ahora con mi ruegolo he de componer. (2)A mi embajadorque me venga a ver. (2)

CORO DE INDIOS cantando

Vuélvete, Cortés (etc.)

En este punto, los danzantes se retiran a sus posiciones originales, danzando al final sobre su sitio hasta que termina el coro. Entonces el Embajador Indio se arrodilla frente a Montezuma y dice:

EMBAJADOR INDIO

Aquí está tu embajador,rendido ante vuestras plantas,esperando que su altezaordene ya su embajada.

MONTEZUMA

Anda, embajador galán.Llevarás esta embajadaa Cortés, hijo del sol,con las rodillas postradas.Le dirás de mi parteque cese ya su arrogancia,porque mire que a mi genteno hallo como aplacarla,y que, con hondas y callados,todos se han puesto las armas.Y así de mi parte avisa,excuso alguna desgracia.

El Embajador Indio parte hacia el flanco español, bailando un Punto. Se detiene en medio de la sala, y con la mirada y los brazos hacia el cielo, exclama:

EMBAJADOR INDIO

De tinieblas viste el sol,de manto negro la luna.Si se enciende mi furor,no queda estrella ninguna.

El Embajador Indio continúa con el Punto, que incluye un zapateo. Cuando llega, entrega el mensaje de rodillas. Cortés se mantiene sentado, escoltado por el Capitán y el Marqués, que le protegen con las espadas.

EMBAJADOR INDIO

Cortés, valiente español,recibe así esta embajadade mi gran rey y señor,que de su parte así la manda:que cese ya tu arroganciaporque mira que a su genteno halla como aplacarla,pues, con hondas y callados,todos se han puesto las armas.Y así de su parte avisa,excusa alguna desgracia.

Cortés se pone de pie, desenfunda su espada y responde en tono soberbio. Los españoles juntan sus espadas en el centro del semicírculo, esperando al momento en que, más adelante, Cortés chocará su espada contra las de ellos. Tras este choque de espadas, volverán a su posición de firme.

CORTÉS

Por respuesta le dirása tu gran rey y señorque son ilusiones vanaslas que intenta su valor.Que, en cambio, espero llevarloy que no desisto, ¡no!Porque al sonido del parque,

Suena el redoble de la caja en este punto.

del clarín y del tambor,

Cortés choca en este momento su espada con la de los españoles, y prosigue:

harán estragos mis acerosy hará ruina mi cañón,y así al instante sabráquiénes son los hijos del sol.

Al decir la última frase, Cortés toca al embajador con la espada sobre el hombro izquierdo. Tras esto, Cortés se sienta. El Embajador regresa, nuevamente al son de un Punto, que incluye un escobillado, hasta llegar frente a Montezuma, rematando con una vuelta, y terminando de rodillas.

EMBAJADOR INDIO

Di la embajada al Cortésy, soberbio, me respondióque son ilusiones vanaslas que intenta tu valor.Que, en cambio, espera llevartey que no desiste, ¡no!,porque al sonido del parque,del clarín y del tambor,harán estragos sus acerosy hará ruina su cañón,y así al instante sabréisquiénes son los hijos del sol.

El Embajador Indio se retira a su posición. Aparece Crisolito ante Montezuma, y dice:

CRISOLITO

El capitán Crisolitose ofrece de voluntada defender esta guerracon honor y con lealtad.Con tu licencia, señor,voy a desafiar al Cortés,porque he presumido mis gloriasy ostento el castellano.Si hay españoles valientes,también hay indios muy bravos.¿Qué importa que el Cortésse manifieste arrogante,sabiendo que soy moro soberbiode todo un gran rey venerado?Os juro, vasallos míos,¡pelícanos soberanos!,que por la fe de mi palabrahe de vencer al enemigoen el campo de batalla.

Nota: Crisolito aprieta los puños frente a sí al pronunciar la frase moro soberbio.

Crisolito avanza, al son de una marcha, hasta Cortés. Los demás indios marcan el mismo paso sobre su puesto. Crisolito permanece de pie, y en actitud desafiante, cuando dice:

Cortés, valiente español,¿cómo, con tanta osadía,te atreves a mi señory a su noble bizarría?Si avasallarlo pretendes,en vano lo solicitas.A España puedes volvero te costará la vida.

Crisolito se toca las muñecas y dice:

Estas castañas que tengolas gané con mis brazos,

Se pasa la mano por la frente y dice:

con el sudor de mi frentecuarenta carros armados,

Muestra a Cortés cuatro dedos y dice:

cuarenta mil elefantes,todos los vencí yoy a mis pies se arrodillaron.

Crisolito se arrodilla, recogiendo su mano derecha hacia atrás en un movimiento pendular, y con ella saca un puñal y dice:

Y esto, que ya lo ves,por mi valentía lo cargo.

Crisolito acomete, puñal en mano, contra Cortés, teniendo la precaución de mantener el puñal de forma tal que no hiera a los danzantes. Se interponen el Marqués de Veracruz y el Capitán, quienes desarman al indio y lo toman preso, llevándolo hasta el centro del semicírculo, detrás de la silla de Cortés. Todos los indios se bajan el velo.

Aquí se inicia el momento más conmovedor de la danza, cuyo éxito se basa en la habilidad del Crisolito para dotar a su canto de un tono triste y un timbre de llanto reprimido, el cual mueve a los presentes, en ocasiones, al borde de las lágrimas.

MONTEZUMA cantando

Crisolito, vuestro amigo...

CRISOLITO cantando

Señor, ya quedé en prisión. (1)Prisionero me ha tomadoCortés, valiente español. (2)

MONTEZUMA cantando

Crisolito, vuestro amigo...

CORO DE INDIOS cantando

Señor, ya quedó en prisión (1)prisionero lo ha tomadoCortés, valiente español. (2)

En este punto Crisolito puede escoger uno o dos versos entre los siguientes, si lo desea:

CRISOLITO

Opción #1

Valerosa infanteríade la ciudad mexicana: (1)ya se va un valiente indio,la fuerza y valor no alcanzan. (2)

Opción #2

Valerosos mexicanos,¡para siempre adiós, adiós! (1)Que el capitán Crisolitono los acompaña, no. (2)

A lo que Montezuma y los indios responden con el coro ya mostrado. Crisolito indica al grupo y a los músicos el final de su intervención cantando el siguiente verso:

Cierre

Y ahora con mi llantoyo le pediré al Cortés (1)que me preste la licenciasólo para irlos a ver. (2)

Mientras Crisolito canta este verso, toca el hombro de Cortés, quien le indica su negativa con la cabeza, mirando al otro lado.

MONTEZUMA cantando

Crisolito, vuestro amigo...

CORO DE INDIOS cantando

Señor, ya quedó en prisión (etc.)

En este momento, Cortés se pone de pie y ordena lo siguiente al Marqués y al Capitán.

CORTÉS

Valerosos españoles,¡capitanes de valor!,id a intimarle prisióna ese rey emperador.

MARQUÉS DE VERACRUZ

Valeroso Hernán Cortés,os prometo por mi honorque, si vos me dais licencia,entraré en ese mexicano imperioy traeré de la manoa ese famoso reypara que conozca el soberanoque somos hombres de valory de sus manos.Y así valeroso Capitán¡seguid, seguid la partida!Vamos a prender al ufano.

El Marqués de Veracruz y el Capitán se dirigen, al son de una marcha, hasta el rey Montezuma. Los otros españoles marcan el mismo paso en sus puestos. Al llegar, el Marqués, espada en mano, acomete contra Montezuma. Lo detienen los indios que se encuentran frente a él. El Marqués ordena:

MARQUÉS DE VERACRUZ

Montezuma, gran señor,a tu palacio he venidoa que te des a prisión.

MONTEZUMA

¿Preso yo, siendo monarca?

Mientras el Marqués dice las siguientes líneas, se da un forcejeo entre los dos españoles y los indios que están al frente defendiendo a Montezuma.

MARQUÉS DE VERACRUZ

¡No me repliques, gran rey,no me hables con tanta altivez!O me entregas tu podero te corto la cabeza.¡Entregad las armas!¡Id prisionero de guerra!¡Ríndase, su majestad!

MONTEZUMA

¡No me rindo, no me rindoínterin el gran Cortésa mi palacio no llegue!

MARQUÉS DE VERACRUZ

Marcha, marcha, Capitán,con la mayor brevedady al valiente Hernán Cortésesta noticia darás:que aquí su presencia es útilpara rendir a su majestad.

El Marqués permanece en el flanco indio, mientras el Capitán va, al son de una marcha, hasta donde Cortés. Los otros españoles marcan el mismo paso en su sitio.

CAPITÁN

Cortés, valiente español,recibid esta embajadadel Marqués de Veracruz,que de su parte la manda:que allá tu presencia es útil,pues su majestad está dada.

Cortés se pone de pie y avanza, al son de una marcha, hacia el sitio de Montezuma, acompañado por el Capitán. Los otros españoles marcan el mismo paso en su sitio, excepto el Marqués, que se encuentra aún en el flanco indio por su cuenta.

CORO DE ESPAÑOLES cantando

Partid, gran Cortés,al campo del limbo, (2)a ver lo que resuelveel rey de los indios. (2)

Unos pasos antes de llegar frente a Montezuma, Cortés pronuncia una invocación, mirando al cielo:

CORTÉS

Poderoso Dios inmenso,ruego a su majestadque de tan grave peligronos libre vuestra piedad.

Se dirige entonces a Montezuma:

Ya señor aquí me tenéis,para lo que queráis mandar.

Montezuma se pone de pie y dice:

MONTEZUMA

Cortés, valiente español,te doy aquestos cerrosque contienen oro y plata,para que te vayas poderosoy me dejes en mi reino.

Cortés, en tono galante y ofendido, replica:

CORTÉS

Montezuma, gran señor,bien me podréis perdonar,pero no puedo faltarni ser a mi rey traidor.Carlos Quinto, a quien Dios guarde,a llevarte a ti me ha enviado.¡Mira si podré faltara lo que mi rey ha mandado!

Uralla trata de acometer a Cortés, diciendo:

URALLA

Cortés, valiente español,maldito tu gran furorcon el rigor de los aires.

CORTÉS

Ya el remedio viene tarde.

Al decir Cortés esto, el Capitán apresa a Uralla y le envía hacia el flanco español.

MONTEZUMA

Adiós, todos mis vasallos.Soldados: quedaos con Dios,que ya vuestro rey monarcano os acompaña, no.No es miedo que he tenido,sino que así lo ordena Dios.

Montezuma canta los siguientes versos, sosteniendo su cetro entre las manos, y lo extiende a Cortés, que lo toma en las suyas cuando Montezuma canta las últimas frases.

MONTEZUMA cantando

Pues lo determinavuestro rey así, (2)mi corona y cetrolos tenéis aquí. (2)

Montezuma se baja el velo sobre el rostro. Cortés muestra el cetro a los presentes y luego lo entrega al Marqués. Los indios se ponen de rodillas y colocan sus armas en el suelo mientras cantan el siguiente coro:

CORO DE INDIOS cantando

Todos, obedientes,llenos de dolor, (2)rindamos las armasal emperador. (2)

Al terminar el verso, tras un gesto de Cortés, el Capitán retira las armas rendidas. Montezuma canta los siguientes versos, alzando la corona y extendiéndola frente a sí. Cortés recibe del Teniente una bandeja y la coloca bajo la corona para recibirla.

MONTEZUMA cantando

Tomad mi corona,valiente español, (2)ya que tú has vencidoa un rey como yo. (2)

Al final, se coloca la corona en la bandeja.

CORO DE INDIOS cantando

¡Adiós, Montezuma!,a Europa te vas, (2)y ya no te veremosen la vida más. (2)

Tras esto, la música para y Cortés exclama:

CORTÉS

¡Que se cante la victoriapor Carlos Quinto de España!

Los españoles inician el siguiente coro. Marcando el paso, Cortés avanza con el Marqués y el Capitán hasta donde se encuentran las personas de mayor importancia en la sala. Cortés entrega la corona en la bandeja a la primera persona de importancia, y el Marqués entrega el cetro a la segunda persona de importancia. Según la tradición, éstos colocarán dinero en los artefactos, para los danzantes.

CORO DE ESPAÑOLES cantando

¡Victoria, victoria!,soldados de España, (2)que ya se dio este reyde riqueza y fama. (2)

Mientras se canta el coro, se retiran las sillas y los danzantes se forman en dos filas, como al inicio. El Capitán regresa y le coloca los grilletes a Montezuma, en los pies y en las manos, quien canta algunos de los siguientes versos, seguido por el coro de los indios.

MONTEZUMA cantando

Opción #1

Duelan de mi llantocon tanto clamor. (2)Adiós a mis vasallos,¡adiós, adiós! (2)

Opción #2

En un carro de oroyo solía pasear, (2)y ahora, con los grillos,no puedo ni andar. (2)

Opción #3

Si el rey Carlos Quintoestuviese aquí, (2)él rey y yo rey,me entendiera así. (2)

Opción #4

A España me llevanno pienso llegar, (2)porque en el caminome he de matar. (2)

CORO DE INDIOS cantando

¡Adiós, Montezuma! (etc.)

Montezuma cierra con el siguiente verso:

MONTEZUMA cantando

Quítenme los grillosque muriendo voy, (2)y si me los quitangran tesoro doy. (2)

CORO DE INDIOS cantando

¡Adiós, Montezuma! (etc.)

Entonces llega el turno de Cortés:

CORTÉS cantando

Quítenle los grillos,denle libertad, (2)que reine en Españahoy la caridad. (2)

Cortés acompaña estas frases con movimientos de mano que indican la orden de liberar a Montezuma. El Capitán remueve los grilletes y los indios se levantan el velo.

CORO DE ESPAÑOLES cantando

¡Victoria, victoria! (etc.)

Cortés canta aquí uno de los siguientes versos, seguido por el coro de los españoles.

CORTÉS cantando

Opción #1

La orden que me dioCarlos Quinto fue (2)que te llevara a Españaque te quería ver. (2)

Opción #2

De oro me ofrecíacuanto yo alcanzara (2)a ver con la vistapor que lo dejara. (2)

CORO DE ESPAÑOLES cantando

¡Victoria, victoria! (etc.)

Se indica el final de la danza con este verso, el cual se canta frente a los principales de la sala, con los brazos abiertos al frente:

MONTEZUMA Y CORTÉS cantando

A los que presencieny escuchen la historia (2)que nos vayamos juntosa la eterna gloria. (2)

CORO DE INDIOS Y ESPAÑOLES cantando

Ángeles del cielosus alas tended, (2)que va a pasar Jesúsy María también. (2)

Se hace una reverencia. Cortés recoge el cetro y la corona de las manos de los principales de la sala. Así termina la danza.

La Heroica Villa de Los Santos, junio de 2006