en tu pecho
Tengo los ojos pesados
de no verte,
y ya no miro al cielo
ni a sus estrellas
para que no sufran con su brillo
mis pupilas marchitas
Tengo los labios resecos
de no besarte,
y ya no bebo el agua
ni como la fruta
para no saciar mi sed
sin tu boca
Ven y déjame ser a tu lado,
¡acompaña mi soledad!,
que quiero ver las estrellas
y beber el agua fresca
mientras mis lágrimas se secan
en tu pecho...
Roberto Pérez-Franco
1999