Introducción a 'los laberintos del amor'

El Laberinto es una colección de lírica amorosa que narra una historia en sus versos. La explicación de sus símbolos es ésta: las cartas están inspiradas en la historia mitológica del minotauro encerrado en el laberinto, el héroe que viene a darle muerte y la princesa que reina sobre todo el territorio y todos los corazones. En estas cartas, los eventos toman un curso diferente a la leyenda, al escapar el minotauro del laberinto antes que el héroe le dé muerte; la bestia busca al héroe y le toca: bestia y hombre se fusionan mágicamente al contacto; luego se inicia el cortejo amoroso entre esta nueva criatura y la princesa asombrada: juegan en el jardín, se acarician, se aman, y culmina todo con una noche de pasión, el escape al amanecer de la princesa y la muerte de ambos amantes.

La razón de este tema de fondo para las cartas es también sencilla: junto a la mujer para quien escribí estas cartas, descubrí que dentro de cada hombre hay una parte sublime y heroica, y una parte animal, las cuales interactúan y se manifiestan de diferente forma en diferentes situaciones. Aprendí igualmente que dentro de cada mujer hay siempre una princesa.

Los laberintos fueron escritos en poco tiempo: en un sólo día escribí cuatro de ellos. Debo reconocer que estos trozos líricos requirieron mucha más inspiración y esfuerzo mental que cualquier otro texto anterior. Porque cada una tiene dieciséis líneas de doce sílabas con rima perfecta. Sólo el séptimo laberinto rompe esta regla: tiene apenas dos líneas de doce sílabas.

Constituyen el único subgrupo de cartas que fue concebido desde el inicio - y escrito expresamente - como una colección lírica con caracter individual y tema independiente.

Roberto Pérez-Franco