alma voluptuosa

Alma joven
henchida de vigor y de vida
¿has visto tu propio esplendor
reflejado en el espejo azabache de mis ojos?

Si lo has visto
dime
¿no te avergüenza pasear tu hermosura
entre los pobres diablos de este infierno deslucido?

¿Por qué no te apiadas de mi llano corazón?

Tu contorno es demasiado exquisito
para sufrir en silencio la pasión que en mí provoca

Dime
¿pretendes tú que yo viva
sin alabar la belleza de tu cuerpo
sin elogiar la elegancia de tus pasos
sin ensalzar la frescura de tu sonrisa
la estrechez de tu cintura
la altivez de tus senos
la luz de tus ojos?

Eres un regalo de Dios
Alma voluptuosa

Sé clemente conmigo
aléjate de mí para siempre
piérdete más allá de mi mirada
¡o entrégate de una vez a mis brazos!

¡Oh! ¡Necio de mí!
Mis palabras confunden

No pienses que ignoro la verdadera riqueza que hay en ti
más allá de tu cuerpo
en tu corazón
en tu mente
en tu espíritu

El tesoro verdadero de una mujer no es su cuerpo
sino el amor de su corazón

Roberto Pérez-Franco