alma radiante
Cuando me miras
tus ojos me atraviesan
¡Tu mirada me enamora!
Cuando sonríes
tus labios me hacen soñar
¡Tu sonrisa me fascina!
No tengo palabras para describir lo que siento dentro de mí
cuando me miras y sonríes al mismo tiempo
Es comparable acaso a un glorioso amanecer
Alma radiante
tus ojos son faros de luz
que me guían hacia las costas de la perdición
No sé si rogarte que me mires
o rogarte que no me mires
no sé si suplicarte que me sonrías
o suplicarte que no lo hagas
pues no sé qué hiere más:
el no verte,
o el verte y no tenerte
¡Ah, qué más da sufrir!
¡Mírame, Alma mía!
¡Sigue iluminando mi corazón con tu mirada!
Al menos así tendré como consuelo
la luz que se escapa de tu corazón
la miel de tu iris
y la dicha de sentir tu pupila
hiriendo mi pupila
Roberto Pérez-Franco