Resurrección

y le inspiró en el rostro aliento de vida
Génesis 2,7

Este espacio en mi pecho
que ocupó mi corazón
estaba roto y maltrecho,
como barco sin timón,
y yacía muerto y frío,
cual simple hueco vacío,
sin el calor
del amor

Hasta el día en que irrumpiste
en mi existencia apagada,
y el pecho me encendiste
con la luz de tu mirada,
y con tu risa inspiraste
en mi rostro aliento de vida,
y resucité enseguida
con el alma enamorada

Roberto Pérez-Franco