hace mil lunas
Nos hemos visto una sola vez,
mi bella,
y esa mirada ha bastado
para entender que ya nos conocemos
desde hace mil lunas
Reconozco ese fuego de tus ojos,
deslumbrante en la oscuridad
Reconozco el roce suave de tu mano
liberal, abierta, tierna
Reconozco el palpitar de tu pecho agitado
sobre mi pecho altivo
¡Hace tanto te buscaba,
bella mía,
para compartirme contigo!
¿Acaso también tú me buscabas?
¿No reconoces el roce de mi mano
sobre tu mejilla sudorosa?
¿No recuerdas la caricia de mi respiración
sobre tu boca?
¿No recuerdas, bella mía,
nuestro amor?
Tantas cosas afines nos unen:
no simetría, sino armonía;
no copia, sino complemento
Nos conocemos hace mil años,
mi bella,
y mil veces antes de esta vida nos hemos amado;
Por eso mi corazón se abrió a ti tan presto,
cual flor ante la luz del sol
Por eso tu corazón se entregó a mí sin dudarlo,
como mariposa que se inmola en el fuego de la lumbre
Porque nuestro amor,
ese que ahora renace
de las cenizas del pasado,
nos ha unido muchas veces mucho antes,
más allá de este tiempo y lugar,
en este mismo abrazo...
Roberto Pérez-Franco