qué hermoso

Qué hermoso es, vida mía,
adivinar tu pensamiento en tu mirada,
y presentir, mucho antes de que nazca,
esa sonrisa que florece, fresca y nueva,
en tu cara de niña!

¡Qué maravilloso es poder contemplarte
y así descubrirte entera,
desnudarte como una gota de rocío
y ver en ti algún nuevo sueño
que en tu corazón haya nacido,
o una pasión que se delate sin quererlo
en una ínfima fracción de tu semblante!

Tanto nos hemos amado,
y tanto de nosotros entregado,
compartiendo el corazón y el pensamiento,
que ahora no me es posible
definir mi existencia sin tu cariño
o concebirme sin tu presencia,
dulce amada mía.

Hace mucho que nuestras almas
se han unido para formar una sola.

Y nuestros cuerpos,
¡qué milagro hermosísimo los une!
¡qué gloria inagotable
y qué placer insaciable
es el prodigio de ser uno,
al unirnos en un beso de ternura,
en un roce apasionado,
en un abrazo, y más aún:
en un sueño de libertad!

Roberto Pérez-Franco