te deseo
Ansiedad,
deseo,
éxtasis,
regocijo:
todo eso siento cuando veo tu cuerpo hermoso
moverse a mi alrededor.
Te deseo, te miro de lejos.
Luego te abrazo contra mí,
tratando de hacerte mía en aquel gesto.
Pero no me sacio.
Te sigo viendo y te sigo deseando.
Y limitado, frente a los que nos miran,
me veo obligado a esperar resignadamente.
Deseándote.
Y ardiendo por dentro,
en llamas de pasión que me consumen.
¡Cómo te deseo!
¡Cómo me gusta verte, mirar tu cuerpo de ninfa:
tus formas firmes que tiemblan con tus movimientos,
tus caderas anchas,
tu cintura angosta,
tus muslos,
tu senos blancos hechos de almíbar,
tu boca de fuego!
¡Cómo me gusta saber,
en la intimidad de mi corazón,
que eres completamente mía!
Tú me enloqueces,
me nublas el pensamiento,
me llevas más allá de lo que puedo controlar.
Roberto Pérez-Franco