Sitio Polanco:
Introducción

Boceto de uno de los dibujos del Sitio Polanco, confeccionado por el autor junto a la piedra, en su segunda visita (2000). Este petrograbado resembla una oruga y es considerado por algunos un cometa estilizado. El autor propone que se trata de un calendario de lluvias.
Primera visita
En el verano de 1997, fui invitado a observar el cometa Hyakutake por un grupo de astrónomos aficionados de la Ciudad de Panamá, encabezado por un profesor de física amigo de mi familia. El lugar que escogieron, ubicado a varios kilómetros de todo centro urbano, ostentaba un cielo precioso, libre en su mayor parte de contaminación luminosa. Después de varias horas observando el cometa, durante las cuales también pudimos ver con un telescopio el aún distante cometa Hale-Bopp, partimos de regreso hacia la ciudad capital. Tras unos minutos de camino, nos detuvimos en un lugar cercano donde, según miembros del grupo, había una piedra que tenía tallado un dibujo que ellos interpretaban como una representación abstracta de un cometa, y otros diseños más. Durante un cuarto de hora, exploramos la superficie de la piedra con linternas, y examinamos los dibujos. Tras un primer vistazo, el cometa me pareció más bien una oruga, pues tenía cara, antenas y patas espirales.
Algo más que una oruga
Luego de contemplarla unos instantes, presentí que había algo más. Noté que el cuerpo de la oruga, conformado por tres líneas rectas, apuntaba directamente hacia un punto cardinal: el Este. A sus costados, siete pares de espirales o asas sobresalían. En la otra cara de la piedra había una oruga más pequeña, con tres pares de espirales o asas. También el cuerpo de ésta apuntaba hacia un punto cardinal: el Oeste. Esta alineación de los cuerpos rectos con los puntos cardinales (precisamente esos en donde la Eclíptica encuentra el horizonte) me hizo pensar que aquellos zurcos tallados en la roca eran algo más que una decoración: debían tener un propósito. Y éste debía estar relacionado con el Sol, la Luna o tal vez ambos. Memoricé el dibujo de la oruga grande porque debíamos partir. Meditando durante el viaje de regreso, comprendí que aquel era un calendario, probablemente para determinar las lluvias. Decidí volver en la siguiente oportunidad, para tomar fotografías.
Segunda visita
Tras tres años de espera, regresé a la piedra el 14 de febrero de 2000, con un mapa del área, una cámara fotográfica y varias tizas de colores. Encontré más dibujos de los que recordaba, y la mayoría de éstos resultaron estar alineados con el Este y el Oeste. Con la asistencia de una amiga que reside en el área, demarqué el contorno de todos los dibujos de la piedra con tiza, y los fotografié.
Nota: El tizado de petrograbados, según me informaron posteriormente algunos especialistas, no es una práctica recomendable en algunos casos. Por ello, ruego a los visitantes de la piedra no marcar los grabados con tiza, pintura o cualquier otra substancia.
Cuando me quedé sin película, dibujé rápidamente un boceto de aquel que yo considero un calendario de lluvias, apremiado por el taxi que esperaba. Noventa minutos y un rollo de película no fueron suficientes.
Divulgando la existencia de la piedra
Presento en este sitio web, el cual ha estado onlinde desde mismo 14 de febrero del 2000, las fotografías de los dibujos. También presento información geográfica sobre el lugar, una descripción del entorno, un catálogo completo de los dibujos de Polanco y una exposición de mi hipótesis sobre el significado de estos dibujos, especialmente el calendario de lluvias. Además, el viernes 19 de febrero de 2000 me puse en contacto con periodistas del diario panameño La Prensa para comunicarles de la existencia de los dibujos y ofrecerles gratuitamente mis fotografías para la publicación en el diario, con el propósito de informar a la mayor cantidad de panameños posible sobre este patrimonio ignorado. Así, en la sección Imágenes del sábado 26 de febrero del 2000, una página entera con mis fotografías de los dibujos apareció bajo el título de 'La Piedra de Polanco'.
Tercera visita
Regresé a la piedra el 22 de diciembre de 2002, acompañado por el Dr. Pablo Moreno-Franco y el arqueólogo John Griggs, quien ha realizado investigaciones para el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Encontramos un nuevo dibujo en la cara Este de la piedra, tal vez el más hermoso de todos. Le di a este dibujo la numeración 00. Realicé un boceto del dibujo en el sitio. No lo fotografié porque no quería marcar el dibujo con tiza, por recomendación de Martin Küne. Realicé un boceto del petrograbado, el cual reproduzco en este sitio web.
Invito al lector a hacer su propia hipótesis sobre el significado de estos dibujos.
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Roberto Pérez-Franco
Febrero 2000