La generosa tacañería del tío Sam

Ayer, el coordinador de ayuda de emergencia de las Naciones Unidas, Jan Egeland, llamó tacaños (stingy) a los gobiernos de Estados Unidos y de otros países. Tuvo la valentía de repetir su apreciación en la noche, en una entrevista concedida a CNN. Egeland habló movido por la santa indignación de quien conoce la urgencia de actuar con decisión para salvar a los sobrevivientes del maremoto del día de ayer, que se encuentran hoy carentes de todo lo básico: desde agua y comida hasta medicina y albergue.

El maremoto en sí fue impresionante y terrible: se originó en la ruptura de más de mil kilómetros en una placa tectónica, causando un temblor de magnitud 9.0 y olas gigantes o tsunamis que azotaron las costas del Océano Índico. Tuvo un efecto tan fuerte que desplazó islas enteras a decenas de metros de sus posiciones originales, y alteró - si bien apenas perceptiblemente - el eje de rotación de la Tierra y la duración del día [0]. Pero el mayor impacto fue humano: dejó un número inmenso de muertos y damnificados [1], así como un mínimo de 14 millardos de dólares en daños materiales. Curiosamente, no hubo un gran número de animales muertos.

Las declaraciones de Egeland crearon urticaria inmediata. Como ya es habitual, Collin Powel salió a defender lo indefendible - con la cara todavía pelada del discurso con el que justificó la guerra en Irak ante la ONU -, y dijo que Estados Unidos no es tacaño, pues es el mayor contribuyente a los esfuerzos internacionales de ayuda de emergencia. Para completar, durante la noche alguien en la ONU debió apretarle tuercas al pobre Egeland, porque hoy se retractó de sus declaraciones y se aventuró a decir que las donaciones de Estados Unidos y otros han sido "muy generosas". Eso pasa: la valentía no es permanente en todas las personas. Los más apenas la disfrutan en oleadas que bañan sus vidas como los tsunamis, en respuesta a situaciones extraordinarias.

Como nadie se traga ni las declaraciones de Powel ni el sincerísimo cambio de opinión de Egeland, conviene verificar los hechos [2], que siempre hablan más elocuentemente que las palabras, para hacernos nuestra propia opinión sobre la generosidad (or lack thereof) de Estados Unidos en la escena internacional. El costo monetario de la prescindible guerra en Irak se calcula, al momento, en aproximadamente 150 millardos de dólares. (El costo humano es infinitamente mayor.) Con ese dinero, Estados Unidos podría financiar totalmente la vacunación de todos los niños del mundo durante medio siglo, o programas para combatir el SIDA en todo el planeta durante catorce años, o programas para combatir la hambruna en el mundo durante seis años. Y la guerra no ha terminado aún, por lo que la "pecuniorrea" continúa.

Resulta interesante comparar el costo de dicha guerra o, aún mejor, el presupuesto del Departamento de Defensa (para el año 2004: 380 millardos de dólares), con la ayuda que Estados Unidos ha otorgado hasta ahora para asistir a las víctimas del maremoto: 4 millones para la Cruz Roja, 15 millones (todavía no entregados, sino prometidos) para los países azotados por los tsunamis, y (ante las críticas de Egeland) otros 20 millones más de parte de nuestros amigos en el Departamento de Estado. ¡Gracias, tío Sam!, por donar muy generosamente el 0.01% de tu presupuesto de defensa a los millones de víctimas del maremoto que hoy no tienen ni agua potable ni comida, de los cuales miles morirán de enfermedades prevenibles y de negligencia en los próximos días, en pleno siglo XXI.

El presidente Eisenhower dijo, en 1953, que cada arma que se fabrica, cada barco de guerra que es botado al mar, cada cohete que es disparado, significa en última instancia un robo a aquellos que tienen hambre y no son alimentados, a aquellos que tienen frío y no son vestidos. Valdría la pena que, antes de someter su lastimada reputación a más escarnios internacionales, Powel leyera al filósofo contemporáneo Peter Singer, particularmente su interesante teoría para acabar con la pobreza del mundo. Pero si desea algo más convencional, siempre puede leer del libro que su jefe pretende tener en la cabecera de su cama (pero del cual, por sus obras, se conoce que no ha entendido ni media palabra): la Biblia. Jesús enseña, en la parábola de los talentos, que a cada quién se le pedirá de acuerdo a lo que le fue dado; enseña también, con el ejemplo de la viuda pobre, que quien da de lo que le sobra, en verdad no da de corazón.

Un ejemplo noble lo dan los presos de la cárcel de Tihar en la India, quienes en su miseria pudieron recoger más de mil seicientos dólares; sus carceleros donaron un día de salario. Tal vez para un país pobre, entregar una donación de 39 millones de dólares represente un gran sacrificio. Pero para Estados Unidos, una donación del 0.01% de su presupuesto de defensa dista mucho de ser "muy generosa": es, bajo cualquier estándar, una tacañería. Esta crítica es aplicable a todos los países, especialmente a los poderosos: las ofertas de ayuda de los países que se han manifestado hasta ahora suman menos de 100 millones de dólares [3]. Pero en el caso de Estados Unidos, que tan prolíficamente desperdicia dinero en armas y guerras, que es a todas luces el país más rico del planeta, y cuyo gobierno presume de virtudes cristianas, mucha más ayuda era de esperarse [4].

Roberto Pérez-Franco
28/Dic/2004

[0] Nota del 14/Ene/2005: se reporta hoy que el maremoto levantó el continente europeo un centímetro. Se conoce desde hace varios días que la Tierra está todavía "resonando" como una campana, y que lo seguirá haciendo por meses.

[1] Nota del 19/Ene/2005: el más reciente conteo indica 213 mil muertos.

[2] La fuente de los datos de este párrafo es el National Priorities Project (sitio web: www.costofwar.com)

[3] Nota del 06/Ene/2005: Las donaciones globales ahora suman tres billones de dólares. La donación monetaria actual del gobierno de Estados Unidos, 350 millones, aunque es diez veces más que su ofrecimiento inicial, es superada en monto por tres países y como contribución per cápita por al menos media docena de países. Hasta hace poco, Collin Powel seguía defendiéndose de críticas de que la ayuda de Estados Unidos fue y sigue siendo insuficiente, y hoy anunció que el monto de sus donaciones no se incrementará, hasta segunda orden.

[4] Nota del 10/Ene/2005: Aunque parezca increíble, en una encuesta reciente el 75% de los norteamericanos aprobaron la manera en que Bush manejó la crisis del tsunami asiático. Predeciblemente, la encuesta fue realizada por Gallup.