Inteligencia dudosa

En su discurso del 5 de febrero de 2003 ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Colin Powell describió la situación de las armas de destrucción masiva en Irak de una manera tal que el peligro parecía inminente. Aún así, las Naciones Unidas no dieron su apoyo a la guerra inmediata pues consideraban necesario agotar el camino de la diplomacia y las inspecciones, ya que los inspectores expertos en estas armas no habían tenido tiempo suficiente para terminar su trabajo en Irak.

La falta de apoyo de la ONU no fue óbice para que la administración Bush, junto a cuatro gatos y cuarenta ratones, emprendiera su cruzada contra molinos de viento en Irak. Un año y diez mil muertos más tarde, sin haber encontrado ni una sola arma de destrucción masiva y habiendo herido de muerte a la autoridad de las Naciones Unidas para resolver conflictos internacionales, la administración Bush ha comenzado a sacar la pata poquito a poquito.

Ayer Colin Powell reconoció que su testimonio sobre la posibilidad de que Irak emplease laboratorios móviles para armas biológicas "se le presentó a él [...] como la mejor información e inteligencia que teníamos", pero "ahora parece que no es el caso que esa información fuese tan sólida". Si fueran menos soberbios podrían decir lo mismo en menos palabras: "metimos la pata".

Los estadounidenses tienen un término para la información que recaban sus espías pero que no es confiable: "questionable intelligence", que podemos traducir como "inteligencia dudosa". Es curioso: ahora el mismo término es empleado por algunos, como el comediante Jay Leno, para describir al mismo Bush.

Roberto Pérez-Franco
03/Abr/2004