Bilingualismo estable
Financial Times publicó en su edición del 26 de marzo un artículo sobre la extinción lingüística, tema que está recibiendo recientemente más atención que nunca, pero todavía menos de la que se merece. Según lingüistas expertos en el tema, entre 40% y 90% de los 6,800 lenguajes (es decir: idiomas y dialectos) que existen actualmente en el mundo desaparecerán para siempre. La razón es la globalización económica: buscando mejores perspectivas económicas, los hablantes de idiomas minoritarios abandonan o relegan a segundo plano sus idiomas nativos para estudiar uno de los grandes idiomas nacionales que se emplean como internacionales en diferentes regiones del mundo, entre los cuales se cuentan el inglés, español, mandarín, francés, árabe, alemán, ruso, hindi y portugués.
La extinción lingüística preocupa no solamente a los lingüistas, sino a los científicos de muchas ramas, pues cada idioma tiene peculiaridades que nos muestran las complejas estructuras que la mente humana puede producir. De acuerdo a algunos expertos, el valor de estudiar estas peculiaridades radica precisamente en la posibilidad de aumentar la comprensión de la mente y el pensamiento humano.
Según Financial Times, la mayoría de los lingüistas creen que para salvar las lenguas en peligro de extinción hace falta promover un "bilingualismo estable". En otras palabras, hay que promover la conservación de la lengua nativa y al mismo tiempo el aprendizaje de una lengua internacional. El artículo omitió mencionar, sin embargo, cuál lengua debe ser aprendida como segunda. Este punto no es trivial: si la lengua internacional aprendida por los hablantes de idiomas minoritarios no es la misma en todas partes del mundo, la solución de hoy será el problema de mañana.
Con los años, la globalización seguirá derrumbando las barreras culturales con sus bulldozers económicos. Ya no serán los países los que se agrupen en bloques regionales: serán los bloques regionales los que se agrupen en una sola economía mundial. En ese punto, la dominancia regional de los idiomas que hoy son considerados internacionales en sus respectivas regiones perderá fuerza, y surgirá la necesidad de utilizar una tercera lengua. Es decir, en el futuro, el efecto omnipresente y unificador de la globalización será tal que para un habitante de Kazakistán ya no será suficiente aprender ruso, para un indio Kuna ya no será suficiente aprender español, y para un chino ya no será suficiente aprender mandarín.
Dado que el trilingualismo requiere una cantidad prohibitiva de tiempo y dinero, las múltiples antiguas "segundas lenguas" deberán ser desechadas en favor de una nueva segunda lengua común a todos. Si se deja la decisión de esta lengua a las fuerzas de oferta y demanda, el mecanismo de aceptación de la lengua más poderosa convertirá la elección en una competencia de fuerza, donde el idioma con más poderío económico y militar se impondrá sobre los demás. Bajo el escenario actual, parece claro que el inglés será el idioma que permanezca al final, impuesto mediante fuerzas económicas a todos los países menos poderosos.
Pero el inglés no nos llevará a un bilingualismo estable. Incluso si el inglés fuese seleccionado hoy como la segunda lengua oficial para todo el mundo, el bilingualismo resultante sería más una ilusión que una realidad, porque la complejidad del inglés (incluyendo su irregular pronunciación y sus infinitas frases idiomáticas) precisaría sacrificios en recursos que de otra forma serían dedicados al estudio de la lengua nativa o a la adquisición de conocimientos más útiles. Así, el resultado sería el reemplazo progresivo de las lenguas minoritarias por el inglés, no un bilingualismo estable que evite las extinción de las mismas.
En mi opinión, la meta de un bilingualismo estable a nivel mundial es realizable únicamente mediante el uso de un idioma internacional fácil de aprender, regular, sencillo y al mismo tiempo capaz de expresar toda la complejidad del pensamiento científico y artístico. Únicamente el Esperanto llena estos requisitos, como lo ha demostrado tras un siglo de desarrollo. Albert Einstein lo dijo ya: "El Esperanto es la mejor solución al problema de la lengua internacional".
Roberto Pérez-Franco
28/Mar/2004