Por qué no he visto La Pasión del Cristo
Muchas personas me han preguntado si he visto o si veré la película de Mel Gibson "La Pasión del Cristo", que está causando gran revuelo alrededor del mundo. La respuesta es que no la he visto y no la veré, por una razón simple: no me resulta atractiva la aproximación de Gibson al Jesús histórico. A pesar de la excelente cinematografía, el ejercicio sádico de presenciar durante más de una hora la tortura de Jim Caviezel no va a aumentar mi fe en el Señor. Por su parte, el pobre Caviezel, que recibió la descarga de un rayo en el momento que se filmaba la última toma de la producción en Italia, debe estar todavía agradeciendo a Dios el haber sobrevivido ese "latigazo" eléctrico que le cayó del cielo.
A quien ha estudiado al Jesús histórico en los textos canónicos, los textos apócrifos y otros documentos de la época, no creo que esta película le aporte nuevos elementos históricos que tengan valor alguno para su crecimiento espiritual. De todas formas, que el film se apega totalmente a los textos bíblicos es una aseveración que no comparto. ¿De dónde salió el demonio que tienta a Jesús en su oración en el huerto de Getsémane? ¿Por qué muestra el film que Jesús fue clavado a través de las manos, cuando es un hecho conocido que solamente los clavos a través de las muñecas soportarían el peso del cuerpo? Que hablen arameo en la película me parece más bien gracioso: en concepto, esto pretende darle mayor autenticidad histórica al largometraje, pero en la práctica el resultado es trivial. Si el español en las películas gringas es tan mal pronunciado por los actores, aún cuando 13% de la población estadounidense lo habla como primera lengua, la pronunciación del arameo, que es una lengua casi muerta desde hace siglos, debe ser irreconocible.
No sé si el film es judeofóbico ("antisemítico" es un término ambiguo, pues tanto árabes como judíos son semitas). Jesús, el protagonista del film, es un judío en un medio judío: en todo caso, el film será judeofóbico y judeocéntrico al mismo tiempo. La historia que relatan los Evangelios canónicos indica que no solamente Jesús era judío: su madre María era judía, su padre adoptivo José era judío, sus discípulos eran judíos, sus miles de seguidores eran judíos, los sacerdotes que persuadieron a la multitud de pedir a Pilatos el perdón de Barrabás y la crucifixión de Jesús eran judíos, el hombre que ayudó a Jesús con la cruz y los que le acompañaron en su tormento eran judíos, y los primeros cristianos eran judíos; los ejecutores de la tortura y los responsables legales del asesinato de Jesús fueron romanos.
Lo cierto es que ésta no es la primera película sobre Jesús que ha causado controversia: también encontraron oposición y críticas desde antes de su lanzamiento las producciones "Jesús de Nazareth" (1977) de Franco Zeffirelli, donde Robert Powell interpretó al Galileo, y "La última tentación de Cristo" (1988) de Martin Scorsese, donde Jesús (interpretado por Willem Dafoe) es tentado con la idea de un encuentro sexual con María Magdalena, que le ataca como una alucinación mientras agoniza en la cruz. Por cierto que la música de Peter Gabriel en el film de Scorsese es memorable.
Los adelantos del film de Gibson que he visto en televisión dejan entrever que éste se apoya fuertemente en el dogma de que Jesús cargó en el via crucis todos los pecados de la humanidad. En mi interpretación de los textos, esto - al igual que muchos otros dogmas - es más metáfora que hecho, y como todo dogma puede o no ser aceptado ciegamente por los fieles sin necesidad de que medie la razón. En mi parecer, es un recurso innecesario: Jesús estaba tan desangrado, golpeado y débil por el hambre y la fatiga, que sus caídas con la cruz son comprensibles, como mínimo.
Personalmente, me atrae más conocer y recordar al Jesús que predica el amor a Dios y a la humanidad, que enseña una ética de integridad y compasión tan elevada que muy pocos la alcanzan, que sana enfermos y juega con niños, que ríe, y que saluda a sus discípulos con las palabras "La paz sea con ustedes". Prefiero ver una película sobre el Jesús completo, desde el pesebre hasta la resurrección, al estilo de Zeffirelli, en vez de una obsesionada hasta la náusea con el Jesús azotado y crucificado, al estilo de Gibson. Porque lo que otorga al Jesús muerto en la cruz su sentido redentor es el mensaje de amor, perdón y paz predicado por el Jesús vivo.
Roberto Pérez-Franco
23/Mar/2004
Este artículo fue publicado parcialmente en la sección Cartas del lector del diario La Prensa el 8 de abril de 2004, bajo el título Prefiero un Jesús vivo.