Los derechos del perro
El perro es un animal maravilloso. La mayoría de los perros que conozco tienen más lealtad y nobleza en sus corazones que la mayoría de los humanos que conozco. Estos bellos animales sufren diariamente malos tratos y humillaciones de parte de personas que carecen de esas virtudes.
Ayer se me ocurrió que alguien debería redactar los Derechos del Perro. Y luego presentarlos a la ONU para ser proclamados a nivel mundial, en una Declaración Universal de los Derechos Perrunos. Suena bien, ¿no?
La idea se me ocurrió cuando vi a un pequeño perro blanco, un tainaker puro, salir trotando de una concentración a favor del 'Sí a la Reelección' que se realizó en el jardín El Tamarindo de La Heroica Villa. El perrito llevaba pegadas en el lomo dos enormes calcomanías que, según pude apreciar desde lejos, decían 'Sí' en letras azules muy grandes. Seguí al perrito más de cerca para leer las letras chicas y pude leer: "Porque es tu derecho".
"¿Es derecho del perro votar que sí?", me pregunté. ¡Vaya sorpresa!
No es nada nuevo que los propagandistas del 'Sí' (y también los del 'No') forren de cabo a rabo cuanto poste, árbol o paso elevado encuentren a su paso. La novedad es que forren perritos. Gracias a Dios, los postes no votan. Ni tampoco los árboles. Ni los pasos elevados. Pero los perros... los perros son diferentes, pues tienen inteligencia. No me sorprendería que los perros votasen en el Referendum del 30 de agosto. Es más, ¿por qué no van a votar? En este país hay votantes de todo tipo. Han votado los muertos. Han votado los extranjeros. Han votado personas que no existen. Incluso, una misma persona ha votado varias veces en una misma elección. Así que, ¿por qué razón se ha de discriminar a un perrito blanco como ese? O perrito negro, así como mi amigo Sóter. El color es irrelevante. Ahora que recuerdo, Sóter es menor de edad y no podrá votar en este Referendum. El 30 de agosto tendrá apenas 188 días perrunos, o sea menos de 4 años humanos.
Veamos. El primero de los Derechos del Perro sería: Todo perro tiene derecho al voto. Así que ahora, además de las propagandas proselitistas para atraer jóvenes a votar por el 'Sí' (esas que muestran bellas jovencitas con pantalones cortos, paseando en patines, exhibiendo su cédula recién estrenada), pueden iniciar las propagandas perrunas con el mismo propósito, que imagino mostraran lindas perritas French Puddle votando por el 'Sí'.
El segundo: Todos los perros son nacidos iguales en libertad, dignidad y derechos. Este es para asegurar que todos los cánidos sean tratados con igualdad. Ya sea amarillo (como mi perro Skipper), ya sea negro (como el tremendo Sóter), o en fin, de cualquier color o raza, incluso de mezclas de colores (como el blanco y negro Danko de mi amigo Luis).
Siguiendo con el perrito blanco de las calcomanías, me acerqué a él y le pregunté: "Compadre, ¿y usted va a votar por el 'Sí'? El perrito me miró con unos ojitos húmedos que me dieron lástima (probablemente las calcomanías le producían picazón en la piel o en la conciencia), y siguió caminando sin decirme ni 'guau'.
Así me percaté del tercer derecho perruno: Todo perro tiene derecho a guardar silencio. Es razonable. Ahora me doy cuenta de que mi pregunta fue indiscreta. Aquel perrito estaba en la concentración del 'Sí', es cierto, pero ¿acaso eso significa que en su corazón él crea en las bondades de la Reelección? No necesariamente. Tampoco significa que vaya a votar que 'Sí' a las reformas. Significa únicamente que, por una u otra razón, creyó que le convenía estar en la concentración esa tarde. Tal vez para no perjudicarse en su trabajo en el Estado. Ignoro si ese perrito será empleado público, pero si lo es, esta debe ser la razón. O tal vez fue ahí para "acomodarse y quedar en la papa, por si las moscas". No lo sé a ciencia cierta.
Si es un perro inteligente, como Skipper, de tener que votar, votaría por el 'No'. Mis perros, como no son empleados públicos ni transportistas, no tienen necesidad de portar ninguna calcomanía urticante con letras azules.
"¡Pobrecito!", pensé, mientras me alejaba del perrito blanco. "Tener que llevar esas calcomanías por conveniencia, tal vez en contra de su propio parecer". En las urnas se verá su verdadera opinión.
Roberto Pérez-Franco
08/Ago/1998