Historia cobarde

Hace unas semanas tomé conciencia de que ignoraba casi totalmente la verdadera historia de las últimas cinco décadas de mi país y del mundo. Y de que mientras más reciente la historia, más la desconocía. Creo que hay dos razones de esto. Primero, resulta más fácil para los historiadores hablar sobre un golpe de estado acaecido en el siglo pasado que sobre uno acaecido a finales de los 60's, puesto que los involucrados en este último golpe todavía están vivos y se podría herir susceptibilidades. Segundo, que el paso del tiempo aclara la visión de las cosas, pues se recaban nuevos datos, se calman las pasiones y se puede juzgar a las obras por sus frutos.

Quise llenar ese vacío, y empaparme en los eventos de la política panameña de 1950 hacia acá. Para esto, busqué en mi biblioteca y encontré un libro grande y gordo llamado Crónica de América, editado por Plaza & Janes en conmemoración del Quinto Centenario. Era una edición especial para Panamá y Costa Rica, con reseñas históricas de ambos países.

El texto general y el calendario histórico de Panamá fueron preparados por el Lic. Jorge Conte Porras, la coordinación general por la Lic. Rosita Abad C. y la presentación por el Lic. Juan Materno Vásquez.

Fui directamente al grano: la historia reciente de Panamá. Leyendo, me di cuenta de que, en las nueve páginas, conteniendo miles de líneas del texto general sobre Panamá, no se mencionaba para nada la gesta del 9 de enero de 1964. Había una alusión diluída de dos líneas, que reza: "el movimiento estudiantil panameño, que se muestra en todo instante como un enérgico defensor de la soberanía panameña", refiriéndose a los antecedentes del tratado Torrijos-Carter. Así, la gesta del 9 de enero quedó casi reducida a la nada, a una breve e infeliz mención indirecta que la califica de simple antecedente de los tratados de 1977.

En la segunda parte, el calendario histórico, se menciona en el año de 1964: "Violento incidente en los límites del Canal, ante la negativa de los estudiantes norteamericanos a cumplir la exigencia de colocar la bandera panameña en dicha área. Panamá rompe relaciones con Estados Unidos y demanda la derogación del tratado Hay - Buneau Varilla."

¿Eso es todo lo que dicen del 9 de enero en 4 páginas enormes de fechas y eventos? ¿Qué pasó con el convenio de 1963? ¿Qué pasó con los disparos desde la Zona hacia territorio panameño? ¿Qué pasó con los muertos? ¿Acaso Ascanio Arosemena es un invento de mi imaginación? ¿Qué pasó con las astas de bandera cortadas por los americanos? ¿Qué hubo de la bandera rota, del himno abucheado infamemente? Me enferma ver fotos de Taft, Carter y Goethals en páginas que no tienen ninguna imágen de Victoriano, de Ascanio o de Hugo. Mi primo Spadafora es el otro gran ignorado en estas páginas traidoras.

De "plausible" califica Materno Vásquez la obra, puesto que "contribuirá, no cabe duda, no sólo a ampliar el conocimiento intelectual de las vivencias históricas de los americanos, sino que, además, servirá de valiosa fuente de información para los estudiosos del fenómeno americanista,[...]"

Debo decir que a mí sí me caben dudas al respecto. No aplaudiría ningún trabajo que pretenda resumir lo más importante de nuestra historia obviando el capítulo más significativo de ella en todo el siglo XX: la gesta del 9 de enero. No creo que sea una "valiosa fuente de información" para nadie que estudie seriamente el pasado de nuestro país. No creo que amplie demasiado el conocimiento de nuestras vivencias históricas si no considera la más dramática e importante de esas vivencias.

Este libro de Plaza & Janes me ha decepcionado. He dejando de considerarlo una obra seria, y se ha convertido, junto con sus colaboradores, en una enorme farsa y una traición a nuestra historia patria.

Tercera independencia

Me parece que la gesta del 9 de enero fue un grito de independencia, equiparable al del 10 de noviembre de 1821. Fue el clamor de un pueblo harto de opresiones a manos de un imperio déspota, de un pueblo que reclama su soberanía y su libertad. Primero fue España. Luego fue Colombia. Por último, los Estados Unidos.

Así, nuestra tercera fecha de independencia será el 31 de diciembre de 1999. Así como el 28 de noviembre de 1821, como el 3 de noviembre de 1903, así será el 31 de diciembre de 1999.

Esta independencia, nuestra tercera y última gran separación, se habrá obtenido gracias a la sangre derramada de los mártires de enero, aunque esta sangre sea ignorada por historiadores que se amoldan a los intereses de las grandes compañías, prostituyendo la historia patria hasta convertirla en un folletín turistico.

Roberto Pérez-Franco
05/Ago/1998