Facultades
Isaac Asimov, genio de nuestro siglo, dijo que todos los hombres tiene la facultad de ser hipócritas inconscientemente. Escuché hace poco al Ministro de Economía, Chapman, explicando que no podía acceder al aumento salarial que solicitaban los trabajadores porque el presupuesto del Estado no cuenta con fondos para esto.
Es muy curioso que el presupuesto del Reino alcance y sobre para complacer el capricho de Su Alteza Real de forzar con referendums una segunda tanda de la misma película gastada que hemos estado viendo durante cuatro años, que para rematar es del mismo estilo de la que vimos durante más de veinte años hace poco.
Es requete-curioso que el presupuesto del Reino sea tan abundante y generoso con Su Alteza Real como para concederle, aparte de su buen salario, una cuenta de varios millones al año "para cosita", que no debería llamarse cuenta pues nadie lleva la cuenta de esa cuenta. Y eso que nosotros pagamos la cuenta de los viajecitos del Faraón Toroankamón alrededor del globo y de sus picknicks en Torocóptero a lo largo del país.
También es curioso que el presupuesto del Reino alcance para aumentos de varios miles de balboas a los ministros y legisladores, pero no alcance para subir unos centavos al salario mínimo de los trabajadores.
Cuando recordamos las palabras de Asimov, verificamos que Chapman es un hombre con facultades bien desarrolladas: tiene que ser difícil tragar sapos de ese calibre. Me pregunto qué sentirá cuando dice que no hay plata, mientras recibe un cheque gordísimo como salario. ¿Sentirá asco? No lo creo. ¿Sentirá remordimiento? Imposible. Para eso hace falta tener conciencia. Y eso es más de lo que se le puede pedir a un lacayo de Su Alteza Real. Mucho más...
Roberto Pérez-Franco
04/Ago/1998