Cutarras vs NIKE

Mucho me temo que con la imposición de la Globalización del Mercado, nos vayan a terminar de globalizar nuestra (ya de por sí bastante globalizada) tendencia a vestirnos y - en general - a comportarnos de acuerdo a cánones importados. Confieso que no he entendido nunca por qué la mayoría de los jóvenes panameños prefieren una gorra de 'Major League' en vez de un sombrero pinta'o (los sombreros son mucho más finos y valiosos, por cierto). O por qué prefieren un suéter de la NBA en vez de una coleta de manta sucia o una camisilla tonosieña. O por qué prefieren vestir unas zapatillas en vez de un par de cutarras. Las cutarras son más frescas. Las cutarras son más baratas. Y sobre todo: ¡las cutarras son nuestras!

Tristemente, algunos jóvenes - además de no usar lo nacional - miran con desprecio a quienes sí lo usamos. Muchas veces he sentido en mi nuca el golpe de las miradas de extrañeza y menosprecio de aquellas personas que (en el comercio, en la calle o en instituciones) me ven llegar con mis cutarras y mi sombrero pintado. Soy un extraño en mi propia tierra por vestirme con lo tradicional.

Hay que encontrar un equilibrio que permita usar lo nuestro con orgullo. Y nunca menospreciar algo por el simple hecho de ser panameño. Más bien, dar preferencia a lo nacional, y a la vez, sacar siempre el mejor provecho de la tecnología de los productos importados que facilitan nuestra vida. No hacerlo sería tontería, igual que si olvidásemos nuestras raíces.

Para hacer ejercicios, necesito estabilidad y acolchonamiento: por eso uso zapatillas. Pero mis cutarras son lo que uso para venir a clases. Las hizo mi amigo Yeyo, un año antes de morir, y ya tienen más de 5 años.

Pronto me compraré un sombrero pintado (perdí el anterior), y lo usaré con frecuencia, como un poema de amor a mi patria, como una bandera de libertad, como un himno de rebeldía ante la imposición extranjera de una moda y unos ideales que no son nuestros. Y me pasearé por este mismo pasillo, orgullosamente, con él en mi cabeza.

Roberto Pérez-Franco
16/Abr/1998