Un comentario sobre la colonia espacial

Mucho se ha hablado en las últimas décadas acerca de la construcción de una estación orbital habitada. Es, desde que el hombre conquistó la superficie de la Luna, el objetivo inmediato hacia donde se orientarán los nuevos planes aerospaciales. Las grandes potencias de la carrera espacial se disputan el privilegio de ser los primeros en construir y mantener una estación donde vivan seres humanos de la manera más independiente posible, saciando con sus propios recursos todas las necesidades de sus habitantes. Además se pretende que en una estación así se realicen muchos y muy variados experimentos (imposibles de realizar en la Tierra); y que ella sirva de puente, de punto de partida, y de enlace en posteriores misiones a Marte o a otros destinos.

Muchas precauciones habrán de tomarse; muchos estudios, precisos y rigurosos, tendrán que realizarse previamente; miles de detalles y aspectos de diversa índole serán tomados en cuenta; décadas y millardos de dólares serán invertidos para lograr que la misión sea segura para los tripulantes y exitosa en sus objetivos.

He aquí varios ejemplos de los aspectos que se han considerado: científicos de la NASA estudiaron hace algunos años diferentes materiales para interiores, buscando con desesperación algunos que (aparte de ser livianos y muy resistentes) no despidiesen ningún tipo de olor y fuesen no inflamables, ya que en el encierro de una cápsula espacial - donde no se puede abrir una ventana para tomar aire fresco - un olor persistente y penetrante puede desquiciar a cualquiera, y un incendio accidental puede convertirse en una gran catástrofe (así sucedió el 27 de enero de 1967 en una nave Apolo, donde los astronautas Grissom, White y Chaffee murieron quemados, en tierra). Además de consideraciones como estas, es necesario preparar un hábitat o ambiente artificial, con la presión, temperatura y concentración de gases precisas en el aire de las cabinas. Es necesario crear un mundo en miniatura, y este mundo debe reproducir tan fielmente como sea posible las condiciones óptimas de vida en la tierra.

Es bien sabido que el propósito de la estación orbital es realizar experimentos en gravedad cero. Muy probablemente, las experiencias obtenidas en la estación orbital servirán para construir en un futuro - lejano si se quiere - colonias espaciales que alberguen cientos de seres humanos durante varios años de sus vidas, en las cuales se cultivarán plantas para la alimentación de los ocupantes y la oxigenación del medio.

El propósito de este artículo es llamar la atención sobre un detalle que hace un tiempo atrás me vino a la mente, mientras pensaba no sé en qué cosa. Este detalle, referente a una futura colonia espacial que esté en el espacio abierto, consiste en que deberá reproducirse en ella la influencia que la Luna suele ejercer sobre todos los seres vivos que habitan la Tierra. La gravedad terrestre fluctua de acuerdo al movimiento de la Luna a su alrededor. La floración y la frutación, así como la intensidad de la circulación de la savia en las plantas; el apareamiento, comportamiento y desove de algunos animales; y algunos rasgos y ciclos de los humanos (algunos relacionados con hormonas) se rigen o reciben influencia directa de la fase en que se encuentre la Luna, esto es, de su posición con respecto al Sol en determinado momento.

Este fenómeno se debe a que la fuerza resultante que sienten los seres vivos en la superficie terrestre es la suma de la fuerza gravitatoria de la tierra con las otras fuerzas gravitatorias de la Luna y el Sol, y por ello se ve incrementada o disminuida, dependiendo de si la Luna (y en un menor grado el Sol) atraen a los cuerpos, en este caso seres vivos, en la misma dirección o en una dirección diferente a la gravedad terrestre. Las mareas y muchas corrientes atmosféricas se producen de esta forma.

Su efecto sobre los humanos no se conoce totalmente, y por ahora no debemos descartar la posibilidad de que se produzcan irregularidades cuando esta fluctuación gravitatoria haga falta. Además, si se pretende tener cultivos de alimentos en la colonia para hacerla autosuficiente, debe tomarse en cuenta esta fluctuación gravitatoria, para el buen crecimiento y la producción de las plantas abordo. Recordemos que las formas de vida terrestres, tanto vegetales como animales, se han desarrollado y han evolucionado estando sometidas a las condiciones de la Tierra, y se encuentran adaptadas a estas condiciones. Una variación de ellas podría resultar en un mal metabolismo de los seres vivos.

¿Cómo se podrá reproducir esta fluctuación en una colonia espacial? Una estación orbital obligadamente tendrá que estar ubicada en un lugar donde la sumatoria de las fuerzas gravitatorias de la Luna y la Tierra sea cero, puesto que de lo contrario caería hacia una de ellas. Una colonia espacial puede estar en órbita terrestre, igual que una estación, siempre que sus dimensiones no sean muy grandes. Pero, más probablemente, las colonias espaciales estarán ubicadas en el espacio abierto, a unas cuantas decenas de millones de kilómetros de la tierra. Por lo tanto, para que los humanos que vivan en la colonia puedan tener una gravedad artificial, que facilite labores diarias como caminar, alimentarse, vestirse y asearse (recuerdese que no estamos hablando de astronautas embolsados en trajes enormes, sino de colonos que deberán vivir lo más normalmente posible), lo que se planea hacer es construir la colonia de manera que rote o gire en su lugar lo suficientemente rápido como para obtener una aceleración centrífuga de 9,81 m/s². Así es como desde hace décadas se sabe que se producirá esta gravedad artificial.

He aquí la solución que propongo: para producir la fluctuación gravitatoria que he mencionado anteriormente como necesaria, bastaría con acelerar o desacelerar la colonia de manera que la gravedad centrífuga producida también aumente o disminuya.

Antes de terminar, quiero aclarar algo. Es muy probable que no sea necesario adaptar estos ciclos en la colonia, ya sea porque los trastornos no se produzcan o no sean serios, o ya sea porque se les corrija por otros medios. Pero necesario evaluar, de la mejor manera posible, qué sucedería al ser humano y a los cultivos vegetales en condiciones de gravedad constante (invariable). No sea que, con la instalación de la primera colonia espacial, los humanos nos llevemos una desagradable sorpresa.

Roberto Pérez-Franco
08/Sep/1995

Este artículo fue publicado en la sección Opinión del diario La Prensa.