Sabios y estrellas
Para otros, que son sabios, las estrellas son problemas.
- El PRINCIPITO, Antoine de Saint-Exupéry
Las estrellas para los sabios son problemas. Son problemas enigmáticos, ecuaciones maravillosas, y fórmulas cautivantes. Son el desvelo y la observación cuidadosa. Son la meticulosidad en la medida y la objetividad sin límites. Son la maravilla primera de la naturaleza y el misterio último de la ciencia. Enigma eterno, frontera última; rompecabezas infinito del que apenas conocemos algunas piezas, mientras un mar de piezas restantes descansan bajo nuestra sombra (sin embargo, ya ha comenzado a delinearse una figura).
Después de Dios, son lo más vasto, lo más poderoso, lo más inmenso. Son lo más brillante y lo más obscuro; lo más lento y estático, y a la vez lo más violento e impredecible. Presentan una exactitud superior al más exacto reloj. Pero se rigen por sus propias leyes.
Las estrellas para los sabios son problemas. Pero, aún así, conservan su encanto místico; aún así, hay sabios que prefieren dejarse llevar por la magia y mirar al cielo como la primera vez, sin querer saber de distancias, sin desear conocer nombres, y despreciando las coordenadas y las explicaciones científicas. Hay quienes, siendo sabios, se dejan llenar por el poderoso sentimiento de lo infinito y por la arrulladora belleza que encierran en su pequeño y hermoso titilar...
Roberto Pérez-Franco
03/May/1995