Kasparov se despide en la cúspide

Tras coronarse campeón en la versión de este año del prestigioso torneo de Linares, el dios del ajedrez, Gary Kasparov, ha hecho una reverencia y ha salido del escenario competitivo profesional. No quedan ya para él retos: todos los laureles han sido suyos. Habiéndose coronado campeón del mundo a los 22 años, el más joven de la historia, se mantuvo durante dos décadas como el jugador número uno en los rankings mundiales.

Aunque sostendré siempre que el cubano José Raúl Capablanca y Granperra – imbatible durante diez años - fue el mayor genio natural del ajedrez, considero que Kasparov es el mejor jugador en la historia. Sus triunfos se deben a la combinación del genio natural y la disciplina férrea en el estudio profundo. Kasparov se marcha dejando su marca en los anales del juego. El ajedrez es hoy mejor y más grande gracias a su mente prodigiosa, su brillante agresividad y su carisma.

Roberto Pérez-Franco
11/Mar/2005