Ordeñando el terror

Putin, al mejor estilo de Bush, está aprovechando la conmoción del ataque terrorista en Beslán para acaparar más poder político en áreas no relacionadas al antiterrorismo. Espero que los rusos no se dejen meter ese gol. El mundo no necesita que Rusia se someta a la sed de poder de un político retrógrada y antidemocrático como Putin.

Expresando su preocupación al respecto, Colin Powell (que sufre desde hace años de ceguera selectiva) dijo que entiende la necesidad de combatir el terrorismo, pero que esto debe hacerse sin alejarse de la democracia. Yo comparto su opinión, y lo invito a repetirle el mensaje a su propio gobierno, a ver si eliminan esa monstruosidad anti-libertad que llamaron Patriot Act.

El vicepresidente Cheney no se queda corto: llegó al límite del descaro cuando insinuó que si en noviembre ganaba John Kerry, Estados Unidos sufriría otro ataque terrorista peor que el de 2001. Si se traga ese cuento, el pueblo norteamericano estaría traicionando su historia de lucha por la libertad, manipulados con el fetiche del pavor al terror, a manos de personajes oscuros como Dick Cheney (cuyo nombre lo describe a la perfección).

Benjamín Franklin dijo que quienes renuncian a su libertad esencial para obtener un poco de seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad. Estados Unidos se está convirtiendo lentamente en un estado cuasi-totalitario dispuesto a trocar su raigambre de libertades reales por unas briznas de seguridad ilusoria. Si John Kerry no sale de su estupor de momia, si no recuerda el significado de la palabra 'valentía' (del cual, para muchos, su nombre era sinónimo en los años setenta), perderá la elección y hará al mundo sufrir otros cuatro años de Bushismo Cro-Magnon.

Roberto Pérez-Franco
14/Sep/2004

Este artículo fue publicado en la sección Cartas del lector del diario La Prensa el 16 de septiembre de 2004.