Lo por venir
Con gran pompa, hoy tomó posesión de la Presidencia Martín Torrijos. Aunque su hoja de vida carece de logros que justifiquen los augurios de éxito que le hacen sus copartidarios, tiene la autoridad irrefutable que le concede el voto de la mitad de los panameños. En su discurso de hoy, Torrijos siguió inflando - ingenuamente - la burbuja de expectativas que el pueblo se hizo con sus promesas electorales. Personalmente, no abrigo ninguna.
Cervantes dice que cada quien es hijo de sus obras. No sería noble estigmatizar a Martín por los crímenes de Omar, ni realista querer verle al hijo el carisma del padre. Martín tiene el derecho de hacerse con méritos propios su nombre, de definirse a sí mismo en la forma que quiere entrar en la historia.
La "historia"... he ahí una palabra importante. El mismo Cervantes la definió como la madre de la verdad, como "testigo del pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir". Preferiría pensar que yerra Cervantes, que el futuro no repetirá el pasado, que la historia no es una advertencia de lo por venir. Pero no me hago ilusiones: por lo visto hasta hoy, sería pedir un milagro.
Roberto Pérez-Franco
01/Sep/2004