Cal y arena

El dictador mató a mi primo, Hugo. Nunca lo conocí. Nunca pude conocerlo. El dictador desapareció a otros muchos, maltrató a muchos más, y reprimió a mi pueblo entero. Yo condeno este acto.

El Imperio invadió mi suelo. Yo era un niño entonces. Se llevó al dictador que él mismo había creado. Pero mató a mis hermanos inocentes, probando sus armas nuevas. Yo condeno este acto.

Japón atacó Pearl Harbor. Mató con saña, a traición. Yo condeno este acto.

El Imperio pulverizó Hiroshima y Nagasaki. Mató sin piedad a incontables inocentes. Yo condeno este acto.

Los que siembran terror atacaron al Imperio. Mataron sin piedad, a traición, a inocentes sin número. Yo condeno este acto.

El Imperio ataca ahora, herido, con rabia. Y nueva sangre inocente se mezcla con la de los guerreros. Yo condeno este acto.

Paz. ¿Es tan difícil? ¿Es mucho pedir? Paz.

Roberto Pérez-Franco
07/Nov/2001