Un charco en el jardín

La "Ciudad Jardín" de Albrook tiene, además de flores, su propio charco pestilente. Y la ARI no sabe qué hacer con él.

La piscina de Albrook está en pésimo estado. Los techos se caen, los pisos están rotos, las aguas están verdes y hediondas. Verdes y hediondas, como los dólares que se ahorraron los administradores gringos al suspender el mantenimiento de la piscina próxima a revertir. Verdes y hediondas, como los uniformes de los gringos que quieren quedarse en el CMA vestidos con piel de oveja.

Albrook tiene más de 300 hectáreas, con casi 500 edificios, a escasos 2 Km del núcleo urbano más grande del país. ¡Es el sueño dorado de cualquier inversionista! Y la pequeña pesadilla de la ARI, que no sabe cómo administrarla. Cuando los de la ARI vieron venir la reversión de la piscina, se la regalaron a la Comisión del Canal, la cual luego se las regresó indignada. Y los sapos, ¡felices en el charco!

Roberto Pérez-Franco
16/May/1998