Lírica romántica · 1993–1999
equilibrio
El amor del cuerpo es pasión. El amor de la mente es admiración. El amor del alma es entrega.
Nuestro amor de cuerpo, ardiente y divino en su pasión, está cimentado en el respeto.
Nuestro amor de la mente, activo e incansable en su crecimiento, está cimentado en la convivencia armoniosa y en la confianza.
Nuestro amor del alma, sereno y profundo en su silencio, está cimentado en la más verdadera unión: la unión espiritual.
Hasta el bendito día en que nuestras almas sean libres de sus ataduras materiales, debemos cuidar que el equilibrio entre los tres sea perfecto. Para no caer.