Lírica romántica · 1998
el undécimo laberinto
Tu aurora se enciende, y tu sol aparece,enorme y sereno sobre el mar dormido.Te busco a mi lado: no estás. Me pareceque con el rocío de la noche has huído.
¡Callada e inquieta debiste marcharte!
¿Será que me temes todavía, ¡oh, hermosa!y por eso alzaste tan temprano el vuelo?¿Será que navegas ahora, presurosa,buscando otra suerte, otro amor, otro suelo?¿Huiste hacia el mar? Ese mar malva y rosaque ahora refleja el prodigio del cielo...
Vete en paz, amor, y entrégate al olvido.Camina tranquila, vete a tierras nuevas.Si encuentras en ellas eso que has perdido,por la vida tuya, te ruego: no vuelvas.
Si no, vuelve presto, ¡prometo esperarte!