Autor · 2004
Sobre el 10 de noviembre
Fragmento de un discurso de 2004
(...) Más de dos siglos después, el 10 de noviembre de 1821, al declararse independiente del imperio español por cuenta propia, sin apoyo de nadie (cual David indefenso ante el Goliat imperial), Los Santos brindó el ejemplo de tenacidad ilimite que detonó la inminente pero estancada gesta libertaria de la patria entera. Esto le valió el título de “Heroica Ciudad” a nuestra humilde Villa. Se dice que al “Libertador” Simón Bolívar conmovió profundamente la valentía desproporcionada de los próceres santeños.
La historia no está exenta de ironías: la ciudad de Natá, que había sido el mayor enemigo de Los Santos en el momento de su fundación, se trocó en su mayor aliado cuando La Villa declaró la independencia de España dos siglos y medio después. Sin el decidido apoyo militar y político de Natá, el valiente salto de fe que dieron los santeños el 10 de noviembre hubiese sido un suicidio colectivo. La independencia de Natá fue declarada cinco días después por Francisco Gómez Miró, haciendo eco del gesto santeño y continuando la reacción en cadena que llegaría hasta la Capital para precipitar el fin de la opresión hispánica en la Ciudad de Panamá el día 28.
Las Tablas, por su parte, reconoce el Grito de la Villa y ofrece su unión a Don Segundo Villarreal el día 8, pero no de noviembre, sino de febrero del año siguiente, en una carta donde notables reconocen que ese pueblo “jamás se atrevió a declarar su intención”.
Habiendo concluido este repaso a la historia santeña, quiero aprovechar la relevancia que este podio le brinda a mis palabras para enviar un mensaje respetuoso al actual Presidente de la República. Señor Presidente: nuestra querida y heroica Villa de Los Santos es la excepción a muchas reglas. Fue excepcional en su fundación, de la cual brotó Azuero como ente cultural cuya influencia campea aún hoy. Fue excepcional nuevamente en su declaración de independencia de España, concebida individualmente, tan digna como riesgosa, gracias a la cual se contagió de libertad todo el Istmo, consolidándose como un país distinto. Resulta evidente, señor Presidente, que esa tradición de romper los esquemas establecidos cuando la realidad los hace obsoletos, en búsqueda de libertad, bienestar y progreso, se incrustó en el espíritu colectivo de la Villa desde el día de su fundación y le dio 252 años después el coraje para alzarse antes que nadie contra la opresión de la Corona ibérica. Esta valentía permanece intacta aún hoy.
Meditar sobre el significado de nuestra historia, sobre quienes somos y hacia dónde vamos, comprender nuestro pasado para construir nuestro futuro, es más importante para la nación que aumentar el flujo de turistas hacia el interior de la República durante un fin de semana. Sacrificar la identidad nacional por consideraciones mercantilistas sería un error. No permita usted, señor Presidente, que durante su gestión se desacralice la fecha del 10 de noviembre. La fecha del Grito de Independencia no debe ser “día puente”: no se puede celebrar el día 15 lo que ocurrió el día 10. Le invito a que usted mantenga durante los cinco años de su gestión la política de que el 10 de noviembre no será nunca "día puente", que se le celebrará siempre en la misma fecha gloriosa que escogieron los valientes para alzarse contra la opresión.
Para terminar, quiero repetir la frase del ilustre profesor Milcíades Pinzón, complementándola de la siguiente forma: la Heroica Villa es la capital histórica de Azuero y la cuna de la libertad panameña.