Autor · 1898
En el mar
Para Roque J. Franco
¡Oh, qué hermoso es el mar embravecido!¡Cómo se ensancha mi alma al contemplarle!¿Quién llama al hombre - ante este mar - pequeño?¡Precisamente aquí me siento grande!
El relámpago rasga las tinieblas,los rayos pasan sin herir el mástil,cerca del barco, que se eleva y baja,en la llanura inmensa y ondulante...
¡Y cómo ruge el mar embravecido!¡Cómo vienen las olas a estrellarseen la nave altanera!... ¡Y cómo saltanhasta mi rostro líquidos diamantes!
Amargas o salobres, como lágrimas,algunas gotas en mis labios caen...¡Bebo el llanto de rabia del Océano!¡Bebo el llanto de rabia del Gigante!
La proa rompe las tremendas olasde la soberbia inmensidad de encaje...¡Domino el mar y me contemplo fuerteen las débiles tablas de mi nave!
Me parece que al ver cómo les venzo,llorarán de despecho y de corajeel cielo altivo y el abismo airado...
Gime el viento, cortando en los cordajes,y siento... ¡no sé qué!... fuerzas del alma...¡La embriaguez de lo inmenso que me invade!